noviembre 3, 2026
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Un estudio del Observatorio MYPE revela que casi cuatro de cada diez pequeños negocios contrataron a personal sin experiencia previa, permitiéndoles acceder a ingresos formales y aprender las dinámicas operativas de un puesto

El 38.5% de las micro y pequeñas empresas con trabajadores ofrece a al menos uno de sus colaboradores su primera experiencia laboral, según datos preliminares del Observatorio MYPE de la Escuela LID de la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (FUSAI).

El hallazgo será presentado en octubre en el informe El Estado de la MYPE 2026 y permite analizar el aporte de estos negocios más allá de su peso en la generación de empleo.

Las micro y pequeñas empresas salvadoreñas suelen ser consideradas por la cantidad de unidades económicas que agrupan, su participación en la actividad productiva y el empleo que concentran. De acuerdo con la información difundida por PaísMYPE, cerca del 70% de la población económicamente activa se encuentra vinculada a este sector, que además representa, en promedio, el 48.8% del producto interno bruto del país.

El nuevo dato incorpora otra dimensión: la capacidad de las MYPE para recibir a personas que todavía no cuentan con antecedentes formales en el mercado laboral.

Esa primera contratación puede permitirles acceder a un ingreso, sumar referencias y conocer dinámicas básicas de una ocupación, como el cumplimiento de horarios, la atención a clientes, la coordinación con compañeros y el seguimiento de procesos internos.

Las empresas de mayor escala registran más primeras experiencias laborales

La proporción de negocios que brindan una primera oportunidad laboral aumenta según el nivel de desarrollo empresarial. Entre las microempresas de subsistencia que tienen trabajadores, el 32.4% cuenta con al menos un colaborador en su primer empleo. El porcentaje sube a 42.1% entre las empresas de acumulación.

La tendencia continúa entre los negocios con mayor consolidación. En las MYPE en expansión, el 56.8% de las empresas con personal incorpora a alguien que inicia su trayectoria laboral. En el caso de las pequeñas empresas, la proporción llega al 60.4%.

El Observatorio MYPE aclara que la información disponible no permite establecer una relación directa de causa y efecto. Es decir, no se puede afirmar que el crecimiento de una empresa produzca por sí mismo más primeras contrataciones. Tampoco permite determinar si esa experiencia garantiza mejores oportunidades laborales posteriores.

La evolución de una empresa puede modificar su necesidad de mano de obra. En las primeras etapas, muchas microempresas se sostienen a partir del trabajo de sus propietarios y, en algunos casos, de familiares. Cuando aumentan las ventas, se diversifican las actividades o se vuelve más compleja la operación, pueden surgir nuevas funciones que requieren incorporar personal.

En ese proceso, la empresa deja de depender exclusivamente del autoempleo y adquiere mayor capacidad para contratar a terceros. Allí aparece una oportunidad para quienes buscan ingresar por primera vez al mercado laboral, un segmento que suele enfrentar barreras debido a que varias vacantes exigen experiencia previa.

El dato de que casi cuatro de cada 10 MYPE con trabajadores han dado una primera experiencia laboral a alguno de sus empleados plantea una mirada complementaria sobre este sector. Su aporte no se limita al volumen de puestos que sostiene: también incide en el punto de partida de trayectorias laborales individuales.