septiembre 23, 2026
WDF
El sector inmobiliario salvadoreño se ha abierto a la tokenización como una de las alternativas para obtener capital. La banca tradicional sigue apoyando.

El dinamismo que vive actualmente el sector construcción ha coincidido con una nueva legislación salvadoreña que está revolucionando la forma en la que empresas desarrolladoras e inversionistas conciben los proyectos.

Desde su vigencia en 2023, la Ley de Activos Digitales, ha permitido el uso de la tokenización como una opción más que se suma al financiamiento de proyectos inmobiliarios, tanto para quienes quieren capitalizar la construcción de los proyectos, como para quienes buscan invertir en una propiedad y lograr un rendimiento futuro.

Por ahora, es el crédito tradicional el que sigue capitalizando al sector inmobiliario. De acuerdo con los datos de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA), que aglutina a 11 bancos establecidos en El Salvador, el crédito al sector construcción alcanzó los $413 millones al cierre de abril de 2026, una cifra que duplica el crédito otorgado a la misma fecha en 2025. Y en cuanto al crédito de vivienda, este alcanzó los $3,072 millones, lo que representó un aumento del 7.1% más que en abril de 2025.

“Lo que vemos en este momento es una oportunidad importante en el sector inmobiliario. Los proyectos se venden en tiempo récord. Y eso demuestra que todavía hay mucho espacio para crecer”, afirma Saúl Álvarez, Gerente de Banca Empresas de Banco Atlántida, una de las instituciones financieras que ha financiado importantes proyectos en El Salvador.

Es por ello que la tokenización está ganando terreno y Banco Atlántida lo sumó a su portafolio de productos y servicios desde 2025, dado el potencial de crecimiento que han visto en esta nueva herramienta.

A la fecha la empresa ya ha tokenizado siete proyectos bajo esta figura y según Álvarez, hay mucho interés de los empresarios por entrar a este modelo.


“Hemos financiado proyectos que van completamente tokenizados aprovechando la nueva ley de activos digitales que creemos que es innovadora y está bien estructurada y supervisada”, afirmó.


Este giro, afirma Álvarez, está muy ligado al concepto de inversión que se tiene ahora sobre los inmuebles y la diáspora ha jugado un papel muy importante en ese escenario.


“Ahora están diciendo: ‘bueno, hoy puedo invertir o comprar mi vivienda y probablemente regresar a vivir a El Salvador. Pero vemos también, por otro lado, una inversión de la diáspora, no como vivienda. Esto es la compra de inmuebles en lugares turísticos como la playa, la montaña pensando bajo un modelo de Airbnb. Vemos mucho eso también”, señaló.

Asimismo, explicó que están incursionando en instrumentos de financiamiento nuevos “que son más rápido, más oportunos y que tienen beneficios importantes para que los empresarios realmente se animen a invertir”.

Más oportunidades

Y a medida que la figura de la tokenización toma fuerza, el ecosistema de activos digitales va sumando cada vez más actores financieros.

eNor Securities, una de las empresas autorizadas como proveedor de activos digitales en el país, ve de cerca el notable dinamismo del sector inmobiliario.


Según Alejandra Pacheco Gerente de Mercadeo Centroamérica, la compañía ofrece la emisión y gestión de activos digitales y a través de sus servicios ofrece un canal adicional de estructuración de capital para proyectos inmobiliarios, complementario a las fuentes tradicionales de financiamiento, con acceso a una base de inversionistas que no se limita al mercado local.


“Nuestro rol es habilitar infraestructura y procesos, siempre dentro del marco regulatorio aplicable”, afirma. Y dentro de ese rol, evalúan continuamente oportunidades de negocios tanto para el mercado salvadoreño como para los mercados en expansión.

Según explica Pacheco, a diferencia del financiamiento tradicional, la tokenización permite fraccionar un activo en unidades de menor denominación, lo que puede ampliar la base de inversionistas potenciales, tanto locales como internacionales.


También ofrece mayor trazabilidad y transparencia en el registro de las operaciones. “Esto no sustituye al crédito bancario ni a la deuda tradicional, sino que se suma como una herramienta adicional dentro de la estructura de capital, cuya pertinencia depende del perfil de cada proyecto y desarrollador”, señala.


Además, afirma que al ofrecer estos servicios desde una base regulada en El Salvador con alcance global, ese acceso a inversionistas puede extenderse más allá de las fronteras del mercado local.

Según explica Pacheco, a diferencia del financiamiento tradicional, la tokenización permite fraccionar un activo en unidades de menor denominación, lo que puede ampliar la base de inversionistas potenciales, tanto locales como internacionales.


También ofrece mayor trazabilidad y transparencia en el registro de las operaciones. “Esto no sustituye al crédito bancario ni a la deuda tradicional, sino que se suma como una herramienta adicional dentro de la estructura de capital, cuya pertinencia depende del perfil de cada proyecto y desarrollador”, señala.


Además, afirma que al ofrecer estos servicios desde una base regulada en El Salvador con alcance global, ese acceso a inversionistas puede extenderse más allá de las fronteras del mercado local.